jueves, 4 de agosto de 2016

El invitrado

Entré como por un tubo, a otro tubo más grande. Ahí permanecí junto a varios como yo, miles; pero que con el correr de las semanas no lograron sobrevivir. Los que quedamos fuimos sometidos a una serie de rigurosos exámenes y pruebas. Algo así como un certamen. Luego vino la matriz, la calidez y después la luz. Y mi mundo cambió por completo. Nunca me había sentido tan deseado.

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